Elena Gracia
Únicamente el 2% de la población se ve afectado por la alergia a las proteínas de la leche de vaca o APLV. Se manifiesta por la intolerancia a los productos lácteos desde los primeros días de vida. Dichos productos incluyen la propia leche materna, puesto que sin saberlo la madre se alimenta con proteínas lácteas. Clínicamente, existe un mecanismo inmunológico comprobado en el proceso de detección de la alegría.
¿Qué produce una reacción alérgica APLV? No es una alergia hereditaria ni con probabilidad de producirse porque uno de los padres del bebé padezca este rechazo a la leche. Aparece sin causa específica y por la entrada en contacto con las proteínas de la leche de vaca a través de la ingesta de alimentos (ya sea por biberón o por lactancia materna), por contactos cutáneos directos o indirectos (roces, besos o vómitos, por ejemplo) o por la vía respiratoria a través de inhalación.
La APLV desaparece, disminuye o aumenta con el paso del tiempo
En primer lugar, los estudios muestran una tolerancia de un 85% de alérgicos antes de los tres años de vida. En otros casos, la alergia empieza a concernir cada vez más alimentos, tales como pan, pescados congelados, fiambres o conservas, además de golosinas, medicamentos o productos cosméticos. En un alto grado de alergia, el contacto cutáneo de un alérgico con la piel de otra persona que se haya puesto una crema que contenga PLV puede producir serios síntomas.

Normalmente a una persona con APLV en alto grado, el médico le habla de llevar consigo una carga de adrenalina autoinyectable y haber recibido la formación para su administración. Además, se debe advertir con frecuencia a médicos y farmacéuticos a la hora de recetar medicamentos que puedan contener PLV.
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